La recepción de una carta de la AEAT, normalmente suele generar, por defecto, un malestar generalizado entre los contribuyentes.  

El procedimiento suele ser el siguiente: recepción de la carta, nerviosismo y malestar, y acto seguido, entrega al asesor para que sea éste último el que la abra y revise su contenido; síntoma inequívoco del pánico que provocan este tipo de notificaciones.

Además se une otra derivad que está en nuestro ordenamiento tributario, una vez explicado el contenido de la carta, hay que explicar el procedimiento sancionador al que se someterá el contribuyente.

Sobre la normativa tributaria

Es evidente que la normativa tributaria para el contribuyente medio tiene su dificultad en su entendimiento y aplicación, y muchas veces es inevitable, si no se está convenientemente asesorado, cometer errores en la interpretación de cómo aplicar la norma o en la manera de proceder en determinadas situaciones.

Nuestra legislación tributaria, no está concebida para una comprensión normal de un contribuyente sin conocimientos técnicos sobre la materia. Tampoco interesa al legislador que sea así.

Pues bien, una vez iniciado un procedimiento de gestión tributaria de comprobación del impuesto correspondiente, ya sea este de IRPF, IVA o IS principalmente, y una vez presentadas las alegaciones pertinentes, con una resolución de liquidación provisional de dicho impuesto, se impondrá una cuota a pagar acorde a la interpretación que haya tenido el actuario de turno y, a partir de ahí se iniciará otro procedimiento que siempre va anudado a las liquidaciones provisionales, que son los procedimientos sancionadores.

Sobre los procedimientos sancionadores

Muchas veces, el contribuyente con el fin de no tener problemas con la AEAT, en estos expedientes sancionadores prefiere no recurrir y, a pesar de que en muchos casos no haya motivos para que se impongan dichas sanciones, prefiere acogerse a las reducciones que vienen en los mismos, pagar y evitar así posibles problemas derivados de la discusión sobre la sanción tributaria que se le ha impuesto por parte de la AEAT.

¿Que debemos saber sobre las resoluciones sancionadoras?

Estas resoluciones sancionadoras, digamos a grosso modo, se componen de un elemento objetivo (tipo o hechos de la infracción) y un elemento subjetivo (intencionalidad o negligencia en la comisión de la infracción).

Pues bien, respecto del elemento subjetivo de la infracción, en esta materia tanto el Tribunal Supremo, como los TEAR y TEA,  siguiendo la doctrina del Supremo han marcado una consolidada jurisprudencia sobre la motivación necesaria en los acuerdos de imposición de sanciones, que es conveniente recordar y tener a mano para valorar muchas veces si vale la pena o no, interponer un recurso contra dicha sanción.

Así tenemos sentencias como STS 04/02/2010; STS 11/04/2011 y de 09/05/2011 entre otras, de las que se extraen los siguientes criterios a tener en cuenta:

  • La mera constatación de la falta de ingreso de una cuota tributaria no puede sin mas justificar la imposición de una sanción tributaria. Si así se interpretara resultaría que la sanción sería prácticamente automática a cualquier falta de ingreso, lo que no es admisible.
  • Se vulnera el derecho a la presunción de inocencia cuando se impone una sanción por el mero hecho de no ingresar sin acreditar la existencia de un mínimo de culpabilidad y de animo defraudatorio. Hace falta una motivación específica en torno a la culpabilidad o negligencia del contribuyente y acreditar las pruebas de las que esta se infiere.
  • El principio constitucional de presunción de inocencia impide que la concurrencia de culpabilidad en la conducta del contribuyente se justifique por la simple afirmación «de que no se aprecia la existencia de una discrepancia interpretativa razonable o la de concurrencia de alguna de las otras causas excluyentes de la responsabilidad del 179.2 de la LGT.»
  • La culpabilidad incluso a titulo de simple negligencia, no cabe deducirla de la conformidad prestada por el obligado tributario de la liquidación que le fue practicada o de su no impugnación. Osea que el hecho de pagar la cuota de la liquidación proporcionada por la AEAT no significa que automáticamente se esté aceptando la sanción.
  • La correcta distribución de la carga probatorio en un procedimiento sancionador requiere analizar en cada caso el concreto incumplimiento normativo y la conducta infractora que se imputa al obligado tributario.

En definitiva, queremos poner de manifiesto, que no siempre hay que tener la idea de que ante una liquidación de la AEAT se va a tener que pagar sanción o si o si, ya que la normativa y la JURISPRUDENCIA obligan a que la administración, en este caso la AEAT, tenga que motivar suficientemente en cada caso concreto, la conducta realizada por el contribuyente y puesta en relación con las pruebas de cada caso.

Son muchísimas las ocasiones en que se pueden ver expedientes sancionadores en los que se hacen motivaciones con meras formulas objetivas, imprecisas y generalizadas, lo cual, conculca la presunción de inocencia del contribuyente.

Por ello, los elementos facticos y jurídicos en los que la administración fundamenta la existencia de culpabilidad, deben de constar en el expediente sancionador y en la resolución que resuelve el mismo. Y la experiencia nos dice que, en muchas de dichas resoluciones, falta dicha motivación o la misma no es concreta al caso, lo cual genera indefensión al contribuyente por lo cual, la misma debe ser anulada.

En conclusión, no toda falta de pago de un tributo supone AUTOMATICAMENTE tener que pagar una sanción, hay que ver caso por caso y situación por situación.

Si tienes alguna duda al respecto escríbenos a infovalladolid@ceconsulting.es o háblanos en el 983 275 002 www.cevalladolid.com

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